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Este genio alemán y un conocedor de toda ciencia presentada en su época, además de su envidiable moral, al resaltar sus valores frente algún problema y al enfrentarse sobre los demás, nunca vio a alguien como su enemigo si no porque quien era. Leibniz al darnos cuenta de su notable personalidad fue creador de una rama en la filosofía la cual se considera positiva para la comunidad en si, esta rama llamada “teodicea” que se ocupa de conciliar la existencia del mal en el mundo con la presencia de un dios benévolo, es como una perspectiva de Dios providente sabría reducir el Mal a su mínima expresión, muchas veces superable por medio de una tecnología de inspiración humana. Aun así, el Mal es necesario para mantener el equilibrio en un universo interconectado; creer que lo que acontece en la Tierra es lo único importante es una verdadera falta de conocimiento de las fuerzas universales. Además la teología es la justificación de dios, además de esto  la teodicea es la que busca razones cualitativas para poder creer en él.

Leibniz plasmo todos sus pensamientos en un libro llamado teodicea por la necesidad de defender la idea de la convivencia de Dios y del mal en el mismo.

“Teodicea”

La tesis fundamental de la Teodicea es la demostración de la armonía entre la razón y la revelación, entre la verdad y la fe; la conciliación de la providencia, de la predestinación de los buenos y de la permisión de la condena de los malos, con la libertad y la razón humana; el respeto de Dios al libre albedrío en su concurso físico y moral a las acciones humanas, buenas o malas. Es maravillosa su teoría acerca del origen del mal, marcadamente antidualista, así como su pensamiento acerca de la distinción entre presciencia y necesidad.


Leibnitz sigue la opinión de Platón, completada o reformada con arreglo a su teoría de la Armonía preestablecida. Las almas humanas fueron creadas al principio, e incluidas en corpúsculos orgánicos, quedaron en el esperma de Adán, del cual son transmitidas a sus hijos y así sucesivamente. No existe entre el alma y el cuerpo otra unión fuera del consentimiento armónico de las operaciones de una y otro, como si procediesen de algún vínculo e influjo común, aún cuando no se diese vínculo de esa naturaleza. Leibnitz considera las ideas innatas como distintas de las especies; son unos conocimientos actuales de los objetos del mundo infundidos en el alma en el momento de su creación; tales conocimientos son obscuros, pero con el transcurso del tiempo se aclaran más; por lo cual, en tanto parecen llamarse innatos en cuanto suponen en el alma cierta virtualidad o disposición, para que tales conocimientos confusos se hagan más distintos, al sobrevenir la sensación. Para él la substancia es un ser dotado de virtud operativa, un principio de actividad en lo que constituye su esencia. Sostiene que esa fuerza reside en toda substancia, corporal y espiritual, y que jamás cesa de obrar en cuanto de ella depende, ya que puede ser, y de hecho es, obstaculizada por otras substancias creadas.

Leibniz afirma que todo obedece a una razón suficiente, es decir que no se produce ningún hecho sin que haya una razón suficiente para que sea así. Una razón suficiente en los seres humanos podría ser un motivación a llegar a realizar algo, esta razón pasaría a ser un argumento para toda verdad, llegar al origen y el porque de las cosas, dando así alguna explicación a cada suceso ocurrido. Podemos concluir que la razón es la causa de una situación concreta, podemos afirmar esto con lo que ha predicado “hay en la naturaleza una razón por la cual algo existe antes que nada“, se podría decir que si conociéramos la razón de algo y llegaremos a conocer nuestro futuro? Si es verdad y aquello se presenta como la ciencia moderna al plantear que no hay suceso o verdad. No hay proposición exacta, verdadera, sin una razón que debe ser brindada necesariamente.

Dicho anteriormente en un articuló pasado, Leibniz es creyente en dios, al saber como se rige y como piensa una persona creyente, podría llegar a concluir que una de sus principales causas es Dios.

El principio de razón suficiente, enunciado en su forma más acabada por Gottfried Leibniz en su “Teodicea”, afirma que no se produce ningún hecho sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo. De ese modo, sostiene que los eventos considerados azarosos o contingentes parecen tales porque no disponemos de un conocimiento acabado de las causas que lo motivaron.

El principio de razón suficiente es complementario del principio de no contradicción y su terreno de aplicación preferente son los enunciados de hecho; el ejemplo tradicional es el enunciado “César pasó el Rubicón”, del cual se afirma que, si tal cosa sucedió, algo debió motivarlo.

De acuerdo a la concepción racionalista, el principio de razón suficiente es el fundamento de toda verdad, porque nos permite establecer cuál es la condición —esto es, la razón— de la verdad de una proposición. Para Leibniz, sin una razón suficiente no se puede afirmar cuándo una proposición es verdadera. Y dado que todo lo que sucede, sucede por algo, es decir, si todo lo que sucede, responde siempre a una razón determinante, conociendo esa razón se podría saber lo que sucederá en el futuro. Éste es el fundamento de la ciencia experimental.

Sin embargo, dados los límites del intelecto humano, hemos de limitarnos a aceptar que nada ocurre sin razón, a pesar de que dichas razones muy a menudo no pueden ser conocidas por nosotros.

Una de las consecuencias generales para la física del principio de razón suficiente fue condensada por Leibniz en forma de aforismo: “En el mejor de los mundos posibles la naturaleza no da saltos y nada sucede de golpe”, lo cual vincula dicho principio con el problema del continuo y de la infinita divisibilidad de la materia.

En el anterior articulo podemos resumir que para leibniz una lengua universal podria ser una lengua filosofica expresando pensamientos de una forma mucho mas fundamentada, en el arte combinatoria trata de esto, elaborando un alfafetos de pensamientos.

En el arte combinatoria leibniz se basa en dos autores del cual leibniz habla y da a conocer el punto de vista de leibniz acerce de dos artes un tanto particulares, el arte de lulio es un medio de conocimientos y el arte de hobbo para leibniz es un conocedor de principios y de razonamiento.

A mi criterio al tener una lengua universal ayudaria a tolerancia mundial y asi fomentar la paz univarsal, ademas de complementar la filosofia y representar los pensamientos humanos a traves de este lenguaje, esto me parece genial ya que todos se unirian a la filosofia y se darian cuenta de lo que esta nos da cada dia.

El arte combinatoria

Para Leibniz una lengua universal puede constituir una verdadera lengua filosófica sólo si es capaz de expresar directamente los pensamientos. En el Dissertatio de arte combinatoria, Leibniz afirmaba que semejante proyecto podría realizarse elaborando un “alfabeto de los pensamientos humanos” (Alphabeto cogitationum humanarum); es decir, una lista de símbolos o caracteres que representen nuestras ideas más fundamentales. Aunque las fuentes de esta obra son muy diversas, en el fondo puede afirmarse que en sus ideas centrales se encuentran inspiradas en el Ars magna de Ramón Lull y en el Computatio sive Logica de Hobbes.

El Arte de Lulio consistía, a grandes rasgos, en un aparato mecánico compuesto de círculos giratorios que contenían un número pequeño de “categorías fundamentales” distribuidas dentro de los espacios vacíos de las figuras geométricas dibujadas en los círculos. De manera que al hacer girar los círculos se obtenían combinaciones de sus términos. El arte luliano tenía como propósito principal ofrecer un instrumento infalible para convencer a los infieles de la verdad de los dogmas de la religión cristiana, pero también habría de servir como un medio para descubrir nuevos conocimientos. Ambos objetivos eran posibles y compatibles para Lulio debido a que creía, como resumió Frances Yates, en que su Arte era “una lógica ‘natural’, una lógica fundamental basada en la realidad. La tabla de categorías luliana estaba formada por seis series, cada una de las cuales correspondía a nueve absolutos, nueve relaciones, nueve preguntas, nueve sujetos, nueve virtudes y nueve vicios. Si bien Leibniz retomaba la idea general del arte luliano (esto es, la idea de un método o dispositivo de combinación mecánico por medio del cual sería posible descubrir nuevas verdades en todos los campos del conocimiento, evitar el error y convertir a los infieles), se daba perfectamente cuenta de sus limitaciones.

En primer lugar, las combinaciones de las categorías no eran exhaustivas, y en segundo, la tabla de categorías le parecía demasiado arbitraria y artificial, dado que no había ninguna razón de peso para tomar nueve categorías por cada serie, ni había razón para sostener los vicios y las virtudes como ideas universales o primitivas. En cuanto a Hobbes, Leibniz retoma su concepción del razonamiento como un cálculo (Per ratiocinationem autem intelligo computationem), para llegar más tarde a su idea de una lógica como calculus ratiocinator. Thomas Hobbes, escribe Leibniz en De arte combinatoria, un profundo conocedor de principios, ha afirmado correctamente que todo lo que realiza nuestra mente es un cálculo, por el cual se entiende tanto la adición de una suma como la sustracción de una diferencia.

El primer método de construcción de la lengua filosófica consistía, en sus rasgos generales, en una reducción de todos.

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